En esta inspección se analiza el estado de conservación del edificio y el arquitecto elabora un informe que se presenta al ayuntamiento de la localidad. Si es desfavorable, deberán llevarse a cabo las obras necesarias para restaurar el edificio. Una vez que el ayuntamiento da el visto bueno, no hará falta otra inspección hasta pasados 10 años, aunque cada consistorio puede cambiar las fechas.
Esta revisión es muy importante porque evita que ocurran desperfectos estructurales del edificio que pueden comprometer su estabilidad y la seguridad de sus habitantes.
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